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Adolescencia en INAU. [11-10-2010]
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Vigiladas, sin bailes y novios controlados
Hay 84 centros de amparo que albergan a 1.022 niños y jóvenes Director afirma que existen pautas pero que sucesos en Paysandú demostraron problemas en aplicación.
En hogar de Montevideo cada salida es evaluada por un equipo técnico Mayores de 15 años pueden fumar tres cigarrillos diarios Reciben máximo $ 200 por mes. |
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En Uruguay, 1.022 niños y adolescentes viven en 84 hogares de amparo del INAU en todo el territorio. El organismo establece un detallado control de las salidas y actividades de los jóvenes, pero el cumplimiento varía según cada centro.
Si bien las pautas de funcionamiento de los hogares son básicamente las mismas "lo que sucedió en Paysandú demuestra que la aplicación puede variar", afirmó el director el INAU, Jorge Ferrando. El sábado 2 de octubre, la directora departamental del INAU en Paysandú, Mónica Innella, fue procesada sin prisión por omisión en el cargo, ante un caso de prostitución de dos adolescentes que vivían en el hogar femenino del departamento. Además, otras internas denunciaron amenazas y violencia en ese centro.
Actualmente, en Montevideo los Hogares de Atención Integral están bajo la dirección de la División Protección Integral a la Infancia y Adolescencia, pero en el Interior los hogares dependen de cada director departamental. Según Ferrando, próximamente el INAU planea integrar a todos los hogares del país bajo una misma dirección, que paute una política nacional al respecto.
El Centro de Evaluación Integral Femenino del INAU, en Uruguayana y Progreso, es uno de los 27 hogares de amparo de la capital. Allí viven 16 adolescentes que llegaron como última alternativa. Los motivos más comunes son el abandono, el abuso familiar o las carencias económicas agudas.
Aunque se lo denomina "hogar abierto", en la puerta de entrada hay una reja que solo puede abrir una policía en una garita instalada en la vereda. Según la directora del centro, Astrid Stankervicaite, el servicio 222 de 24 horas está "para proteger a las chiquilinas del afuera". Muchas jóvenes "ingresan por temas graves de abuso, otras veces vienen barras a amenazarlas, o cuando hacen demandas graves de prostitución hay que protegerlas", dijo Astrid.
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Todas las jóvenes estudian, ya sea en el liceo o en el proyecto Aulas Comunitarias. Es una condición para estar en el centro. Si bien salen -van al liceo, a la plaza, al club, a hacer paseos-, ninguna salida es injustificada. "Nosotros planteamos que acá no es salir por salir sino que se sale con una finalidad", comentó Astrid. Las salidas se evalúan en el equipo de trabajo del centro, que se reúne una vez por semana y analiza la situación de cada joven.
"Las que tienen la posibilidad de estar con su familia salen con ellos. Después hay salidas supervisadas, van al cine, al Prado, al Centro. Después de que están un tiempo acá se evalúa quién puede salir sola y quién no", afirmó Astrid. Pero las salidas sin supervisión son durante el día y por algunas horas. No salen a bailar mientras están en el centro. "Por ahora no lo han planteado, como tienen tantas actividades", dijo Astrid. "Pero nos hemos planteado que algún educador las pueda acompañar a alguna matinée si lo requieren", agregó.
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Una de las jóvenes dijo que muchas veces, "el encierro" le "quema la cabeza". "Unos días atrás tuve un desacato y me puse re mal. Como que me salí de mi cabeza y empecé a gritar `¡Me quiero ir! ¡Me quiero ir!`, y ta, se pusieron todos re mal", dijo la joven de 15 años. "Ta, yo sé que acá adentro me re quieren, pero ya me he fugado tres veces", agregó. La última vez se fue durante un mes, con un novio que consume marihuana y pasta base.
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Pero las fugas no son lo más común en el hogar. Según Astrid, en el último año han habido sólo tres. "Las chiquilinas no se van porque sienten que acá tienen un lugar. Al no tener referentes familiares, esta es su casa", dijo.
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El centro tiene tres cuartos, bastante pequeños y sin ventanas, un salón interior con claraboya y un patio. Las jóvenes se turnan para hacer las tareas domésticas. En una de las habitaciones hay un "reglamento" escrito por las propias internas: "No dejar ropa arriba de las camas. Colgar las toallas a los pies de la cama. No dejar cuadernos y material de estudio tirado".
En el hogar no hay normas escritas, "pero hay una estructura de funcionamiento que es sabida por todas", dijo Astrid. Por ejemplo, se deben levantar entre las 9 y las 9.30 horas, y reciben llamados telefónicos lunes, miércoles y viernes después de las 18 horas.
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| NOVIOS. |
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Si alguna de las internas tiene novio, "lo primero es ver qué tipo de novio es", afirmó Astrid. Todo pasa por el filtro del equipo. "Se ve si es un novio circunstancial o si está con la joven hace un tiempo. En ese caso se lo autoriza con el equipo y se conversa con él", comentó. Por lo general no las visitan en el hogar sino que van a la plaza o dan un paseo.
También se intenta conversar con las jóvenes sobre la educación sexual. En caso de que tenga una vida sexual activa, o que tenga una inquietud de que pueda pasar, se habla de cómo cuidarse", afirmó Astrid. El método anticonceptivo se acuerda con el ginecólogo del centro. En caso de que use pastillas anticonceptivas, el centro se las provee.
"Al menos en nuestro centro, cada vez tenemos menos chiquilinas que han recurrido al embarazo como una salida", afirmó Astrid. "A veces se toma como una salida, como una necesidad de apropiarse de algo, y a veces ese algo puede ser un bebé", agregó.
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| DINERO |
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Por otra parte, las adolescentes prácticamente no manejan dinero. Salvo quienes reciben dinero de algún familiar, el dinero es un bien escaso en el hogar. En ocasiones venden pulseras que elaboran en el taller de artesanía. Por otra parte, este año comenzó un proyecto por el cual se les entrega una "mesada" a los jóvenes internos en centros del INAU. Los que tienen 15 años reciben $ 150 por mes, y los de 16 y 17 años $ 200 mensuales.
"Con esa plata se han comprado el shampoo que les gusta, las gomitas para el pelo, o se han cargado la tarjeta del celular", comentó Astrid. "Pero lo que hablamos es que no usen esa plata para comprarse cigarros ni golosinas", comentó. "Algunas ahorran y se compran alguna prenda de ropa especial, un vaquero o un par de championes".
Por otra parte las internas reciben el Peculio del menor, una suma de dinero que se les deposita mensualmente en el banco y a la que pueden acceder cuando egresen de la institución. "A muchas jóvenes ese dinero las ha ayudado para empezar a independizarse, para una garantía de alquiler o para algunos electrodomésticos", comentó Astrid.
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En cuanto a la vestimenta, las jóvenes usan la ropa que envía el INAU. Algunas veces, la directora hace pedidos especiales, que no siempre son escuchados. Para Navidad, pidió `babuchas` para todas, y hace poco solicitó calzas para ir al club.
Por otra parte, el consumo de alcohol no está permitido "bajo ningún concepto", según Astrid, y tampoco pueden fumar en el centro las menores de 15 años.
Para las mayores, sólo se les autoriza fumar tres cigarrillos por día. "Sabemos que cuando salen a estudiar fuman, pero de esta manera hemos logrado que se fume lo menos posible", comentó la directora.
Recientemente, el centro estableció un convenio con un club de la zona, donde las jóvenes hacen deportes como natación, musculación y gimnasia aeróbica. "Es una actividad que les llena mucho el día. Cuando tienen ansiedad de salir vamos al club y ahí socializan con otro tipo de adolescentes, que no tienen por qué saber que están en una institución", comentó Astrid. "Muchas veces las jóvenes no se sienten preparadas para manifestar que viven en una institución", comentó la directora. "Es muy difícil para ellas, porque hay mucha estigmatización a nivel social".
En la casa suena el reggaeton a alto volumen en dos equipos diferentes. Para Carla, de 15 años, el hogar"no es, `¡uy, vamo arriba!`, pero ta, está bien. Aparte, tenés cariño, apoyo, un techo, comida y cama". Ana Laura dijo que está "contenta" y destacó que "por lo menos" pudo retomar el liceo. Antes vivía con su madre y hermana.
Marilyn, de 14 años, está hace 5 meses en el centro. Comentó que le dijeron "muchas mentiras" del hogar, "y nada que ver, está bueno. Se puede salir a paseos, que yo no sabía. Estoy re bien. Todas me quieren y yo también las quiero a ellas" . (Producción: B. Laitano)
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A tiempo completo asisten a 4.871 niños. ATENCIÓN El INAU asiste a 68.942 niños y adolescentes. De ellos 4.871 reciben atención integral de tiempo completo y los restantes 64.071 de tiempo parcial.
EDADES De los que reciben atención de tiempo completo 360 tienen entre 0 y 2 años; 484 entre 3 a 5 años; 1.512 entre 6 y 12 años; 1.706 entre 13 y 17 años; y 809 más de 18 años.
MODALIDAD La atención de tiempo completo se brinda en centros y entorno familiar.
CENTROS Hay 84 centros oficiales de atención de tiempo completo. De ellos, 27 se encuentran ubicados en Montevideo. A su vez la capital cuenta con un hogar de educación especial, una comunidad terapéutica y una unidad materno infantil. El Interior tiene un centro de adicciones.
Las cifras: 460 Son los niños y adolescentes internados en hogares del INAU en Montevideo. 562 Son los menores internados en hogares del INAU en el Interior del país.Internadas el menor tiempo posible
Mónica Nicolazzi, directora de la División Protección Integral a la Infancia y Adolescencia, que supervisa la actividad en los hogares abiertos del INAU en Montevideo, comentó que el organismo intenta que la internación sea "el último recurso" y "por el menor tiempo posible". También se busca mantener contacto con la familia de origen.
De la división dependen 375 educadores, para 27 centros, que también cuentan con asistentes sociales, coordinadores, psicólogos, enfermeros, cocineros y administrativos, entre otros.
En la capital hay hogares para la infancia (de 0 a 13 años), para adolescentes, femeninos y masculinos, y también dos hogares mixtos.
Al cumplir 18 años, si los educadores lo estiman pueden pedir un año de prórroga para la internación.
El Centro de Evaluación Integral Femenino se mantiene como una referencia para las adolescentes que ya egresaron, que muchas veces vuelven a festejar su cumpleaños o a pasar las fiestas.
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Nimia Fernández |
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Soy docente jubilada, culminé como directora de liceo. Me gustaría colaborar con adolescentes ayudándolos a estudiar para sus cursos liceales o en cualquier proyecto en que fuera útil. Me jubilé en noiviembre de 2010, tengo 65 años. |
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