Login Login 23 de mayo, 2012 Inicio Inicio Nosotros Nosotros Contacto Contacto Publicidad Publicidad Uruguay
Ver todos los temas Expandir
Herramientas Expandir
Comunidad Expandir
Promociones
Especiales Expandir
Shopping Shopping
GUIA Servicios/Productos GUIA Servicios/Productos GUIA Servicios/Productos
Suscribite GRATIS y recibí nuestro newsletter mensual
Continuar Suscripción
Share |
Dejar Comentario Dejar comentario | Ver comentarios Ver comentarios (2)

Definicion... es!

Hoy vamos a intentar definir la adolescencia, y por eso el título, porque no hay una sola definición, sino que ésta depende del marco temporal, geográfico y social que le pongamos. No obstante ello, vemos que hay determinadas características de la etapa, que aunque nos parezcan sumamente ”modernas”, no lo son tanto. Veamos si no, esta opinión:

No veo esperanza para el futuro de nuestro pueblo, si depende de la frívola juventud de la actualidad, porque ciertamente todos los jóvenes son imprudentes más allá de las palabras... Cuando yo era niño, se nos enseñaba a ser discretos y respetuosos con los ancianos, pero la juventud actual es en extremo espabilada e impaciente con las restricciones”

¿A quién pertenece este desolador comentario? Pues nada menos que a Hesíodo, poeta griego de la segunda mitad del siglo VIII a.C. O sea que los problemas que vemos en nuestros adolescentes, y a los que les atribuimos las más diversas causas, son en realidad muy, muy viejos.

La Real Academia Española, define la adolescencia como: ”(Del lat. adolescentia). 1. f. Edad que sucede a la niñez y que transcurre desde la pubertad hasta el completo desarrollo del organismo.” Lo cual no nos ayuda demasiado.

La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) definió allá por los 70's a la juventud y dijo: ”Son jóvenes aquellos a los que cada sociedad considera como tales”. La OMS (Organización Mundial de la Salud), dice que la adolescencia es un proceso que transcurre entre los 10 y los 20 años.

Nuestro Código de Niñez y Adolescencia, vigente desde setiembre de 2004, dice que es adolescente todo varón o mujer de entre 12 y 18 años.

Mauricio Knobel, reconocido psiquiatra argentino, en su libro ”La adolescencia normal” (Paidós, Buenos Aires, 1991) dice que ”Es una situación dinámica de cambio, de crecimiento, de diferenciación, de maduración, perturbada y perturbadora, a través de la que se conforma la identidad adulta y definitiva.”

Situamos entonces la adolescencia en una determinada franja de edades, y le hemos dado características de etapa cambiante, evolutiva, le dimos las características de un proceso. Y no solamente como etapa de transición, como una especie de paréntesis entre la niñez y la edad adulta, sino como un período que tiene un sello propio, que es y existe por sí misma.

Personalmente, me gusta definirla como , porque esa definición contiene los tres elementos fundamentales de los enormes cambios que tienen lugar en ella: el cuerpo, la psiquis y el entorno social.

EL CUERPO

Desde el punto de vista biológico, la adolescencia es el período en que se produce el desarrollo genital y un gran crecimiento somático, del cuerpo. Este crecimiento es muy intenso, y conduce al incremento de las células, los tejidos, los órganos y en consecuencia, de todo el organismo. Los adolescentes tienen por eso requerimientos energéticos más altos, lo cual puede constatar todo padre que ve alimentarse a su retoño, cual si no hubiera comido en la última década. Por eso también llama la atención y debe ponernos en alerta, un joven o una joven que no tenga apetito, o que controle excesivamente sus ingestas. El crecimiento va a depender de la constante interacción del potencial genético, las influencias nutricionales y los factores hormonales, y se exterioriza como el ”estirón” o fase de crecimiento rápido, que se produce además por etapas, y es centrípeto: crecen primero las manos y pies, las orejas, la nariz y el mentón, y luego los miembros superiores e inferiores, el tronco, y el resto del rostro.

Por eso nuestro adolescente anda por el mundo a los tropezones, dando la impresión de que no puede consigo mismo. Y eso es exactamente lo que le pasa, el cuerpo le crece rápido, y muchas veces no se corresponde con el desarrollo de los sistemas neurológicos que deben regular y controlar el movimiento. El cuerpo va además modificándose, de acuerdo al género: los varones aumentan más su masa muscular (el doble que las niñas), la grasa aumenta en ellos y se redistribuye en las mujeres, dando las diferencias propias de cada género. En ambos sexos tiene lugar un gran incremento de la masa ósea; en este período se adquiere el 90% de la masa ósea adulta.

En cuanto al desarrollo genital, tiene lugar la pubertad, que consiste en una serie de cambios neuro-hormonales, acompañados de repercusiones somáticas generales, características de cada sexo, que conducen al desarrollo sexual adulto con capacidad de procreación. Eso quiere decir que en cada adolescente se están produciendo enormes cambios, que tienen que ver con sus hormonas, y que éstas influyen en los también enormes cambios del cuerpo. La aparición de la menarca, o primera menstruación, en la niña, y la espermarca, o primera polución, en el varón, son un hito visible de un proceso que comienza mucho antes. ¿Cuánto antes? Hay consenso en cuanto a que las niñas comienzan antes que los varones su proceso puberal. Y así, aparece el botón mamario, el vello pubiano, en los varones se oscurece la piel del escroto y crecen los testículos y luego el pene.

¿Cuándo comienza todo esto? La edad de comienzo es muy, pero muy variable: en las niñas, puede comenzar a los 8,5 años; en los varones, a los 10. Pero también puede llegar la nena a los 13 años sin que hayan tenido lugar los cambios, y el varón a los 14 ó 15. ¿Por qué estas diferencias? Porque en realidad la edad no es la de la cédula de identidad, sino que es la edad biológica, la etapa de evolución que está atravesando, la que determina cuál es el momento de los cambios. Esta es la razón de que en la misma clase haya jóvenes altos y con barba y otros que no tienen ni un pelo y quedan primeros en la fila. Y de que la menarca se puede presentar en 4º de Primaria o en 3º de Secundaria.

Para determinar si un niño o adolescente está desarrollándose adecuadamente, debemos entonces tener en cuenta su edad biológica, y no su edad cronológica. Esta edad la medimos mediante los ”Estadios de Tanner”, que es una forma de puntuar el desarrollo genital de los chicos y chicas. Si quedan dudas, medimos la Edad Ósea, mediante una sencilla radiografía de muñeca, en la que el radiólogo determina, a través de los núcleos de osificación, cuál es la etapa biológica que está atravesando. También nos sirve la edad dentaria, por lo cual es muy importante el control odontológico, porque el odontólogo puede hacer un diagnóstico de sospecha de que algo no anda bien en el desarrollo, a través de la erupción dentaria. Esa es entonces la edad que comparamos con sus parámetros de crecimiento y de desarrollo, para determinar si está cursando una adolescencia normal, si tiene un retraso del desarrollo puberal, y en caso de que sí lo tenga, si éste es fisiológico o patológico, o sea, si es que se trata de un adolescente que madura lentamente, o si hay una enfermedad que haya que tratar.

Acá ya se nos complicó un poquito aquello de ”período que va de los 10 a los 20 años”... ¿verdad? Y ni les digo con lo que viene.

LA PSIQUIS

Nuestro o nuestra joven adolescente debe, en esta etapa, nada menos que darle forma a la estructuración de su personalidad, y acrecentar sus capacidades cognoscitivas. Este enorme trabajo lo hace a través de la maduración de su sistema nervioso, pero también a través de las experiencias que haya acumulado hasta ese momento. Eso quiere decir que generalmente los adolescentes no se convierten de un tierno niñito en un demonio rockero, sino que se transforma paulatinamente en una versión casi adulta de lo que ya se venía perfilando. Va a incrementar las actitudes que conducen a asunción de roles adultos, porque eso es lo que debe hacer: crecer. Para ello generalmente, confronta, transgrede, porque debe diferenciarse de sus adultos. Eso hace que tengan una exacerbación de los sentimientos de pertenencia al grupo. Muchos papás y mamás se quejan de que su hijo o hija ”prefiere irse con los amigos a quedarse con la familia”. Eso es normal, debe ser así. La propia familia determinará cuáles son las actividades de familia imprescindibles, aquellas a las que no podrá faltar: el almuerzo del sábado, la visita a la abuela, las fiestas religiosas, los aniversarios... En otras notas retomaremos el tema de las actividades familiares y su enorme importancia como forma de prevención de un cúmulo de situaciones críticas.

Y así como se siente parte de su grupo de pares, y quiere parecerse a ellos y ser aceptado, también necesita del aislamiento. Y entonces se encierra en el cuarto, y escucha música, y a veces está triste y no sabe por qué. Presenta altibajos emocionales, que ponen a los padres al borde del colapso: de estar tirado en la cama, o llorando por causas ignotas, pasa a buscar qué remera puede ponerse para salir con los amigos.

Nuestro adolescente tendrá también sentimientos contradictorios, que lo llevarán a actuar en forma contradictoria también. Nos mostrará conflictos de dependencia-independencia, un día quiere que lo traten como adulto y al siguiente no puede asumir ni la mínima responsabilidad. Y los adultos a veces no ayudan demasiado, cuando de pronto lo ”parentalizan”, haciéndole tomar responsabilidades que no le corresponden, y luego negándole derechos que le son inherentes. Nuestro adolescente se siente inseguro, y necesita de nuestra afirmación, necesita afecto y firmeza, necesita saber que tiene una familia que lo ama, que confía en él, que está orgulloso de él o de ella, solo porque está allí, y que es capaz por eso mismo, porque lo ama, de ponerle los límites que lo ayuden a crecer con seguridad.

Es un egocéntrico-solidario: debe mirarse a sí mismo para conocerse, para cambiarse a sí mismo, y transformarse, en poco tiempo en un adulto responsable para sí y para los demás. Entonces, se siente el ombligo del mundo. Pero al mismo tiempo es capaz de embarcarse en un proyecto solidario, o de juntarse para ayudar a un compañero que está pasando un mal momento. No han sido pocas las veces que he recibido en la consulta a un grupo de amigos y amigas de algún joven en crisis, que venían a preguntar qué podían hacer para ayudar, para que su amigo se sintiera apoyado por ellos.

Hay que recordar también que los chicos y chicas se sienten invulnerables, y piensan que las cosas malas, solo les suceden a otras personas: otras chicas se embarazan, otros chicos se hacen adictos, otras personas se contagian enfermedades, y otros adolescentes mueren en accidentes. Ellos no. A ellos no les pasa nada. Y como los padres generalmente temen siempre las peores cosas, es comprensible que sea difícil llegar a un acuerdo acerca de esos temas tan ríspidos, como las salidas y los horarios.

EL ENTORNO

¿Cuáles son los objetivos que socialmente se pide a los adolescentes, para acceder al mundo adulto? Ellos deben independizarse de sus progenitores, aprender a establecer relaciones con los compañeros y con el sexo opuesto, deben finalizar la escolaridad formal, deben empezar a valorar el sitio que ocupa en la sociedad moderna y deben formular planes para una carrera o empleo. ¡Caramba! Cuánto trabajo, ¿verdad? Porque todo eso lo deben hacer en 8 años, según la definición que vimos.

Para considerar finalizada la adolescencia quienes trabajamos con ella consideramos varios criterios. En lo biológico, el final de su crecimiento y desarrollo, lo cual es bastante sencillo de comprender, y por otra parte, no depende del adolescente ni de los padres, ni del entorno: sucede y listo. Pero cuando vamos a los criterios psicológicos y sociales, ya se va poniendo más difícil. Debe terminar sus estudios, irse de la casa parental, formar su familia y mantenerse a sí mismo. Con estos criterios, estoy segura que muchos adultos que leen este artículo deben estar poniéndose colorados... no desesperen, que es un fenómeno ”posmoderno”, y sucede hasta en las mejores familias, como decía mi abuela.

Así que el final de la adolescencia se nos complicó también, no era tan sencillo como el ”... hasta los 20 años”, y mucho menos la facilísima definición de la RAE, que requería ”el completo desarrollo del organismo”. Era bastante más complicado. Vimos que los adolescentes necesitan transgredir, y esa transgresión cada vez es más ”transgresora”, porque los adultos cada vez permitimos más. Esa permisividad hace que no tengan necesidad de abandonar el hogar parental, porque allí nada les está vedado: pueden fumar, tomar alcohol, tener sexo (por citar tres ejemplos que fueron banderas de las generaciones anteriores). Pueden vestirse como quieran, estar las horas que quieran en la computadora o mirando tele, perder cursos en el estudio, y aún abandonarlo si no les gusta. ¿Para qué se van a ir entonces? Si a esto le agregamos la ”adolescentización” del mundo adulto, donde lo joven es lo valioso y lo viejo se deshecha, nos queda una mezcla un tanto peligrosa, donde nos asombramos del llamado ”adulto emergente”: un joven que asoma, emerge, de vez en cuando a la adultez, pero luego vuelve a su semidependencia, porque no sabe como salir de ella. Veremos también cuáles pueden ser los motivos de ese exceso de permisividad, que podemos rastrear en nuestra propia historia (los que tenemos memoria ;-) y en las nuevas estructuras familiares, que desdibujan los roles, si no estamos muy, pero muy atentos.

A esto le podemos agregar la ausencia casi total de los llamados ”ritos de pasaje”: ponerse los pantalones largos, la fiesta de quince como presentación en sociedad (antes de ella no se podía, por ejemplo, usar maquillaje), la entrega de las llaves del hogar. Estos actos marcaban un antes y un después, facilitando muchas veces la incorporación al mundo adulto, con la contrapartida de no respetar los tiempos de cada joven, pues dependían exclusivamente de la edad cronológica.

Resumiendo: la adolescencia es una etapa bio-psico-social del desarrollo humano, que se caracteriza por la gran variabilidad de su edad de comienzo y finalización, en la cual el o la joven realiza el arduo trabajo de crecer. El trabajo que los llevará de la niñez totalmente dependiente, a la adultez independiente, libre y responsable.

De esa responsabilidad y su desarrollo desde la niñez, y de cómo podemos ayudar a crecer, charlaremos la próxima. ¡Gracias por estar ahí!




Autor: Dra Laura Batalla esp.en Adolescencia de su blog en Diario El País
Comentarios (2)
claudia
gracias
me sirvio mucho lainformacion que proporcionan en este espacio.
guliana
SOY ADOLESENTE
holarnsoy guliana tengo 11 años entre al liceo pienso igual que un adolecenternpero todos dicen que yo soy una niña hasta los 13rn???rnsoy una niña o una adolecenternporfavor alludenme!!!!
2 de 2 resultados.
Página 1
Déjanos tu comentario Enviar una Consulta
Tu Nombre: *
Tu Email: (No será publicado)
Título:
Comentario: *
   
Ingresa el Código de Seguridad que se visualiza a la derecha.
  Enviar (*) dato obligatorio
Mundo Bebé
Mundo Bebé
Mundo Bebé
www.mundobebe.com