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Cuando quedamos embarazados, y más aún, cuando nos enteramos que venía por partida triple, no sabíamos que pensar, nuestra mente pasaba de pañales a cuotas de colegio en milésimas de segundo, sin embargo nunca calculamos la felicidad incomparable que conlleva ser papás múltiples.
Mercedes, Emma y Justina nacieron el 26 de diciembre de 2005, y a los 4 días estaban en casa esperando estrenar el año 2006 con toda su fuerza. Desde chiquitas fueron muy buenas, al principio nos ayudo la abuela a cuidarlas diariamente y luego, con unos meses más, comenzaron el colegio/maternal, hasta el día de hoy donde van chochas.
Hubo días complicados, cuando estuvieron con gripe, que terminaba una y empezaba la otra, cuando terminaba la otra recontagiaba a la tercera, cuando las tres quieren dormir en brazos de mamá, tos, horas sin dormir, cajas de antibióticos, de jarabes, de médicos, etc.
Hubo días plenos, cuando empezaron a hablar, a mirarnos con ojitos comprensivos, a llamarnos con ruiditos distintos...
Hoy día gatean, hablan, nos llaman, se paran, se abrazan, se pegan, se besan, se tiran de los 2 pelos locos que tienen, son personitas, personitas con carácter propio y muy distinto. Hoy los reclamos son los mismos de antes, son nuevos, son diarios; hoy Mercedes quiere estar con la mamá justo cuando está Justina, hoy Emma quiere que papá la abrace en el momento que lo esta haciendo a Mercedes. Son muchos los celos, pero son más los abrazos.
Hay minutos en que abriríamos la puerta y se las regalaríamos al primero que pase, con moño y todo, pero hay horas que nos pasamos mirándolas jugar, reírse a carcajadas, abrazarse, cambiarse el chupete con la hermana, y eso, eso no se puede describir.
Como nos cambiaron las prioridades en la vida.
Son personas hechas, que crecen y se van formando, que nos sorprenden día a día, que nos llenan la vida.
Erika y Gonzalo
Emma, Mercedes, Justina
GRACIAS A TODA LA FAMILIA POR COMPARTIR SU EXPERIENCIA CON NOSOTROS
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