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Este mal funcionamiento puede estar relacionado con una deficiencia de vitaminas y minerales, con condiciones ambientales excesivamente secas (calefacción o aire acondicionado) o una combinación de ambas. Otra causa, mucho menos común, es la falta de suficientes grasas en la dieta. La incidencia de este problema se ha incrementado, últimamente, por la polución y el abuso en el uso de jabones y geles.
Para combatir este problema se recomienda usar una emulsión de aceite y agua día y noche. Esta emulsión actúa atrapando el agua en la última capa de la piel y previniendo así su evaporación. También debes asegurarte de que tomas suficiente aceite (preferentemente de oliva) en las comidas, idealmente en ensaladas. También se aconseja incrementa la ingestión de alimentos ricos en vitaminas A y D como jugos de frutas.
Otras sugerencias son:
No lavarse la cara con jabón común
No usar productos que contengan alcohol
Usar mascarillas hidratantes · Beber más líquidos
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